¿Por qué todos los inversionistas debiesen convertirse en inversionistas ángeles?

por Sebastián Ibañez CEO DaDNeos

Buscando datos que mejor reflejen la nueva economía del siglo XXI, encontré lo siguiente: 443 de las actuales 500 compañías del ranking “Fortune 500” no existían en su primera edición en 1955. Extrapolando este dato al presente, se llega a una conclusión que para muchos no es un misterio: las empresas más grandes y rentables del mañana se están recién formando hoy. La pregunta es ¿cómo participar de manera activa en el crecimiento explosivo de estas compañías y el valor que generarán? La respuesta es simple: invertir en capital de riesgo. La clave es tener un enfoque inteligente e informado, con un portafolio bien balanceado y un entendimiento de largo plazo.

Bien es sabido que, por regla general del mundo de la inversión, a mayor riesgo implícito mayor potencial retorno. También todo inversionista calificado sabe que debiese diversificar el riesgo de su portafolio de manera de optimizar su potencial retorno. Lo que no es tan sabido – o al menos puesto en práctica –  es que existen maneras de tomar riesgos calculados, en donde se minimiza la incertidumbre y se mantienen los potenciales retornos. La inversión ángel correctamente llevada a cabo es uno de esos casos.

Los inversionistas ángeles son aquellos que invierten sumas de su propio dinero, de manera personal o a través de grupos especializados, en emprendimientos típicamente en etapa temprana. El término, acuñado en Broadway y usado por primera vez en el mundo del emprendimiento a fines de los 70’s, describe a los que vendrían ser los mecenas modernos, quiénes tienen una participación clave en el éxito de los proyectos en que invierten, aportando capital y conocimientos. Así, el inversionista ángel genera un enorme impacto social al apoyar emprendedores en etapa temprana, y su rol dentro de un ecosistema de emprendimiento sano y maduro es fundamental. Pero no confundir, el inversionista ángel no tiene solo motivaciones filantrópicas. Si bien existen fines altruistas de por medio, un inversionista ángel calificado tiende a recuperar varias veces el capital invertido. Puesto en palabras de la revista Forbes, la inversión ángel puede resultar tremendamente atractiva tanto en términos económicos como personales.

En este sentido, David Rose, creador de New York Angels y uno de los inversionistas ángeles más destacados del mundo, recomienda que todo inversionista sofisticado debiese considerar inversión de riesgo en startups en etapa temprana como una parte de su portafolio personal. Es más, dice que debiese diversificar el riesgo de su portafolio invirtiendo entre un 5% y un 10% de su patrimonio en capital de riesgo, con lo que su potencial retorno es sustancialmente mayor. Considerando que en nuestro país un inversionista ángel invierte en promedio entre US$10.000 y US$100.000, cualquier individuo con un patrimonio personal mayor a US$200.000 clasifica como potencial inversionista ángel.

En Chile estamos experimentando un boom en temas de emprendimiento e innovación, pero en cuanto a inversión privada en startups de alto potencial se refiere, estamos paradójicamente en etapa temprana. Sin duda, los inversionistas que comiencen a invertir hoy en capital de riesgo serán quienes verán los mejores retornos y tendrán acceso a los mejores proyectos.

Conscientes de eso, en CORFO están invirtiendo para incentivar la operación de redes de inversionistas ángeles en el país, las cuales están promoviendo una serie de programas de educación y conversión de inversionistas tradicionales en “true-serial-smart-angels” para crear una masa crítica de inversionistas ángeles calificados. Quienes aún no se hayan acercado al mundo de la inversión en capital de riesgo y participen de dichos programas, serán los primeros en poder percibir todos los beneficios que reporta el aventurarse en el apasionante mundo de la inversión ángel de manera inteligente e informada. ¡Súmate a la economía del siglo XXI!